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Mi Angel


"Cachito de Luna, Rayito de Sol, Ojitos de Uva, mi niña, mi amor"… Este verso se lo inventé a mi hija cuando tenía solo unos meses y se lo he seguido diciendo casi a diario, incluso ella se lo sabe. Es de esas cosas que solo inventamos, entendemos y disfrutamos las mamás.

Hoy ya tiene tres años y por supuesto sigue siendo esa mezcla maravillosa de cosas bellas, con aroma a frutas y primavera, con sonrisa de ardillita, con pelito de miel…cuando duerme yo la observo y le digo en voz muy bajita, que es “un ángel disfrazado de niña”, como se ama a un hijo!!!, Dios mío, como!!

Día a día este pedazo de cielo, me acompaña, somos dos, siempre dos, jugamos, peleamos, gritamos, con risa casi siempre, con rabia tambien, nos llenamos de besos y abrazos, besos con miguitas de galletas, abrazos de deditos con manjar, nos gusta hacer y comer cosas ricas, ella goza con cositas ricas, queques, galletitas, panqueques con mermelada, berlines con manjar…afortunadamente me encanta la cocina y mas si es para darle gustitos a ella.

Somos las dos loquillas e inquietas, nunca nos quedamos tranquilas y aunque yo quisiera hacerlo a veces, ella no me deja, es un ángel ansioso, las horas de luz se le hacen pocas, el día completo no le basta para aprender, para correr y jugar, para preguntar…sobre todo para preguntar, su cabecita siempre funciona a mil, ella tiene cientos de preguntas y se atropella para poder hacerlas todas, mis respuestas siempre están ahí y si no sé, averiguo y también a veces quisiera no escuchar mas preguntas, me canso…yo no soy un ángel disfrazado, soy una mamá agotada. Pero ella crece y crece con cada respuesta, se hace más inteligente, mas impresiona su capacidad de comprensión, mas enorgullecen sus habilidades, estoy ante el mayor logro de mi vida…”mi hija”, un ser pequeño, hermoso, dulce e inteligente, a veces se vuelve un ángel enojón, caprichoso y hasta un poco manipulador. Pero ella y solo ella puede superar cualquier enojo pasajero, cualquier molestia por su porfía constante, ella puede, sin duda alguna, sacarme una sonrisa en cualquier circunstancia, aunque recién me haya hecho enojar por algo, solo esta chiquita, logra hacerme ver (por cursi que suene) lo bello de la vida, cada día. Nadie ha consolado mis tristezas con mas dulzura que ella, que cuando me ha visto llorar lo primero que hacía (cuando mas chiquita) era ir a buscar su pañal de “tuto” para secarme las lágrimas, llenándome con sus abracitos pequeños y sus besitos dulces…quien mas podría? Ahora que es más grande, trato de no llorar nunca delante de ella, porque se pone a llorar conmigo y eso me parte el alma.

Todo lo puedo por ella, cuanto la amo, desde que supe que estaba en mi guatita el orden de prioridades cambió y todo lo trivial dejó de tener absoluta importancia para dejar su bienestar como el primer objetivo de nuestras vidas. Es cierto, a veces quisiera volver a ser soltera y sin tantas responsabilidades, es cierto, en mas de una ocasión he querido poder salir de nuevo con amigas, sin pensar en horarios y en mamaderas, muchas veces he querido ir a un mall a vitrinear, sin cargar un bolso con pañales, medidas de leche, muda de ropa, chaqueta y gorro para la noche…..pero esas son solo jugadas de mi mente cuando estoy agotada, cansada de ser súper mamá, súper pareja, súper dueña de casa, súper mujer. Nadie me lo exige, es cierto, pero yo quiero serlo, es extenuante, pero hermoso.

Hoy no cambiaría nada de lo que tengo, porque dicen que “uno tiene lo que se merece” y si ese dicho es cierto…creo que he hecho las cosas bien.

Solo pido deshacerme de algo, una sola cosa quiero dejar atrás…la amenaza de una enfermedad.

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