2:38 a. m.

Soñe que me besabas



Hoy todo ha sido un sueño, de esos sueños en que te sientes tan cómodo y feliz que quisieras seguir soñando indefinidamente, pero tal como en los sueños, la felicidad pasó demasiado rápido, te has dado cuenta que la felicidad siempre tiene prisa?, nunca se queda mucho tiempo, solo pasa, te toca, te enloquece por instantes y se va. Así paso hoy, desde que salí de mi casa, hasta la bajada en Alcántara, todo parecía un sueño, ni siquiera estaba nerviosa, como si te hubiese visto hace unos días, pero no eran días, eran años y de pronto estábamos ahí, tu y yo, mirándonos y sonriendo...y mientras te miraba o quizás cada vez que te miraba, no podía evitar recordar cada vez que nos hemos escrito o dicho "te quiero", cada una de las miles de veces que te he "confesado mi amor", cada ocasión en que llegamos a excitarnos al máximo, solo con palabras, solo con nuestra imaginación. Lejos de sentirme incómoda o avergonzada, me sentí cerca, muy cerca tuyo, sentí unos deseos enormes de abrazarte, de tomarte la mano, porque no? sentí muchas ganas de caminar largo, largo, tomada de tu mano, creo que hoy no quería mas que eso.
Fue delicioso estar frente a ti, sentada a tu lado, rozar tu pierna con la mía, tomar tu mano con la excusa de "tener frío", pero fue una prueba dura para mi esencia, porque cada ínfima parte de mi ser quería besarte y abrazarte una y otra vez, llena de excesos yo, en mis pensamientos y en mis deseos...no solo besos, quería llenarte de caricias, de esas caricias que siempre te hago en sueños, de esas caricias que te envío cuando pienso en ti en las madrugadas sentada frente al computador, mientras te escribo, muchas veces pensé, que sentiría si estuviera frente a ti, pensaba que quizás este amor estaba en mi mente y no en mi alma, que los deseos eran producto de una fantasía que yo cree, pensaba que, si esto que yo sentía no era real, al estar frente a ti esa magia se esfumaría, ese deseo de amarte se iría por el aire y no volvería a sentirlo...y para ser honesta, eso podía ser hasta "conveniente", porque quererte como te quiero es preocupante. Y bueno estuve a tu lado, te miré de cerca, sentí el calor de tu cuerpo, tu aroma...y mi amor y mis deseos hacia ti, lejos de volverse "nada", se hicieron aún más reales, mas fuertes, latentes, ardientes, tanto que dolía.

Que fuerte es decirte todo esto, me nace del alma, es cierto, pero se que tu no lo sientes de la misma forma, porque la enamorada soy yo. Hoy me besaste, pequeño, dulce, suave, pero beso al fin. Quizás para ti solo un besito, pero como acostumbro desnudarme ante ti, al punto de quedar absolutamente indefensa, te diré que amé ese beso, lo amé y lo odié por poco, por corto, por delicioso, por suave, por que me gustó demasiado, porque me hizo sentir que te quiero y que podría quererte aún más, porque hace cuanto, cinco años? que solo me besan "sus labios" y a pesar de amarlo mucho, ese beso tuyo me hizo sentir ese cosquilleo tan rico de los primeros besos de amor que nos damos cuando somos adolescentes enamorados, porque tu beso de segundos logró excitarme y en esos segundos y en esa estación del Metro te hubiese desgarrado la ropa y te hubiese atrapado con mi boca, con mis brazos, con mis piernas y hubiese pegado mis pechos a tu pecho, para hacerte el amor, con este amor que inspira, que acecha, que seduce...con este amor que duele.

2 piensan así...:

Beth dijo...

que bárbara, que palabras tan descriptivas, me hacen sentir lo que vas describiendo. Será porque de alguna forma he vivido algo tan similar que me identifico por completo con lo que dices?

En algún momento llegue a pensar y a desear algo de lo que dices en este post, que el amor que sentía no fuera real, que se desvaneciera porque resulta preocupante y enfermante amar de esa manera.

Seguiré leyendo tu blog y seguro seguiré encontrando similitudes con mi historia, gracias por compartir la tuya.

Betsabé

Evora dijo...

Hola Beth, te doy la bienvenida con cariño a mi casita virtual.

Sabes?....no eres la primera que se identifica con estas historias, al parecer las mujeres tenemos mucho más en común, de lo que pensamos.

Un abrazo, ven cuando quieras.