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Esa frase que nadie quiere oír


Cuando llegué, esa tarde a retirar mis exámenes y vi que había una nota manuscrita adjunta a mi PAP, pensé inmediatamente que se trataba de algo malo, esa idea loca que siempre ha rondado mi mente cobró absoluto sentido (siempre he pensado que moriré joven y eso me aterra). Entonces la señorita del mesón me dijo que debía consultar con la enfermera jefe antes de entregarme mi examen. Me asusté pero esperé tranquila y cuando la vi venir de vuelta con el sobre, me sentí mas tranquila, incluso bromee con ella y le dije “me asustaste”, ella sonrío levemente mas pareció una mueca de pena…

Significa que debe ver con urgencia a su ginecólogo, ¿de que urgencia hablamos?, lo antes posible. ¿Pero hay algo mal?, le repito que tiene ver con urgencia a su médico…..tajante la enfermera a cargo del laboratorio. Ante mi insistencia solo se limitó a decir esa frase que nunca quisiéramos escuchar: “Hay que descartar un posible cáncer”, pero tranquila….¿Acaso podría yo quedarme tranquila?, imposible, de ahí en adelante creo que todo lo que hice hasta una o dos horas después fue mecánico, sin conciencia de mi misma y de lo que me rodeaba, con angustia y tristeza. Lo único que hice absolutamente conciente fue apretar mas fuerte la manito de mi hija y abrazarla sin soltar las lágrimas que ahogaban mi garganta…..

Cuando murió la dulce y talentosa cantante Soraya, y al igual que cientos mujeres, me atacó el pánico por el cáncer, a los pocos días ya había pedido hora con mi ginecólogo y me había visto cuanto programa se transmitió por televisión respecto al tema y la “detección temprana”. Así fue como llegué donde mi ginecólogo, quien preguntó por antecedentes de cáncer en la familia, a lo que respondí que no habían (luego me enteré que mi abuela había tenido un cáncer Cervicouterino incipiente), pero que se trató con buenos resultados.

Bien el médico solicitó los exámenes típicos para un control anual un PAP, que él mismo tomó en la consulta y dos Ecos, Mamaria y Transvaginal. Ese mismo día dejé mi muestra de PAP en el laboratorio, la que debía estar lista dentro de cinco días, tres días después me fui a realizar mi eco mamaria, y la profesional que la tomó, me dijo que estaba todo bien y que este examen estaría dentro de cinco días. Como debo andar con mi pequeña hija porque no tengo con quien dejarla, traté de buscar una hora para mi siguiente examen para un día Viernes, donde mi marido podría quedarse con ella, no encontré sino hasta dos semanas mas tarde, pero en realidad no me apuraba en ningún caso, pues estaba tan segura de que saldría todo bien, porque me controlo cuando corresponde y además siempre me autoexamino los pechos. Bueno en espera del día de mi eco transvaginal, no quise ir especialmente al centro médico a retirar el PAP y la Eco anterior y solo lo hice este Viernes 16, porque debía ir a comprar un regalito para el día del papá a mi marido y el centro médico queda muy cerca de donde andaba. Afortunadamente lo hice, porque según la enfermera me estaban tratando de ubicar hace días y no conseguían hablar conmigo, extraño puesto que cada vez que dejo un examen en dicho laboratorio me piden el teléfono de mi casa y lo anotan en la misma orden….en fin me habían llamado a un numero de mi antigua oficina y no se donde mas, pero no a mi casa, supongo que habrán extraviado el número. Probablemente si se hubiese tratado de otra situación hubiese reclamado a quien correspondiera ese error, pero la noticia que me dieron me dejó tan mal que no tuve fuerzas para nada, solo para salir de ahí pronto y, eso sí, con la increíble capacidad que tenemos las mujeres de enfrentar las cosas, aunque el dolor te esté estrujando el alma, llamé para pedir una hora para el Lunes con mi medico. Luego me encaminé hacia un supermercado Lider, donde le compraría algo a mi marido, tal como estaba programado…mi hijita me pidió un super ocho, pero sosteniendo mi papel de mamá, le dije que hacia muy poco rato se había tomado la leche y había comido galletas, así que “mas tarde te compró algo rico en el super”. Apreté su manito y caminé, caminé, rápido, pensando y sintiendo miles de cosas, con unas ganas de abrazar a mi marido, a mi tía (que es como mi madre), a mi mamá, a mi hermano y ponerme a llorar desconsoladamente…es que es tan fuerte que te hablen de cáncer, es tan horrible el rollo que te pasa por la cabeza, porque solo pensaba que haré?, como puede ser, si mi PAP anterior estaba bien?, si me pasa algo, quien cuidará a mi hija como yo lo hago?, estaba muy nerviosa, mi respiración acelerada, ya estaba dentro del supermercado, pero no veía nada ni a nadie, solo quería llamar a mi tía o mi mamá para contarles, pero tampoco quería entrar en llanto ahí, con mi hija al lado y no quería alarmar a mi marido porque estaba en el trabajo…parece que no perdía tanto la conciencia, después de todo, por lo menos tuve claro que no quería causar dolor ni pánico innecesario, no todavía…..

De seguro la angustia se me notaba en la cara, porque después de unos minutos me percaté que dos guardias me miraban y me seguían con la mirada, hasta que no aguanté, tomé el teléfono y la primera en recibir mi miedo y mi tristeza por teléfono fue mi tía, “tranquilízate gordita”, dijo ella, cálmate, léeme lo que dice el resultado, quizás no es lo que piensas. Claro, ella no sabía que yo ya había llamado al Pediatra que atiende a mi hija desde que nació y que es un encanto de persona conmigo. Ya le había leído el resultado a este médico y me había dicho que debía ir sin falta el Lunes y si era posible tomar ese mismo día todos los exámenes necesarios, tanto la repetición del PAP, como una probable colposcopía (examen para detectar posibles lesiones intraepiteliales del cuello uterino), fundamental para la detección del cáncer de cuello uterino. Con estas palabras de un médico, la verdad es que mi tía y mi madre diciéndome “quizás no es lo que tu piensas”, perdían toda fuerza y razón. Mientras hablaba con ella, no aguanté las lágrimas y a pesar de su amor incondicional y de sus palabras calmadas, sentí miedo, mucho miedo. Entonces corté el teléfono prometiendo que llamaría cuando llegara a mi casa y en ese momento mi hija me hizo reaccionar y volver a la tierra cuando me preguntó ¿mamita porque lloras?, que te pasa mami?, “nada mi vida solo me dolió la guatita” y ella con esos gestos de amor que nos roban hasta el alma, me hizo “nanai”.Creo que ahí volvió mi alma al cuerpo…justo cuando un guardia amable, se acercó y me preguntó Sra. Le puedo ayudar en algo?, solo me sequé las lágrimas y le agradecí su ayuda, diciendo que había recibido una mala noticia… y comencé a buscar el regalito del papá.

Luego, cuando venía de vuelta a mi casa, abrazada a mi hija en un colectivo, lloré un poco, pero sin que nadie lo notara, es que la tristeza es muy grande, el miedo muy profundo, el cielo muy negro y las horas harán que inevitablemente llegue el Lunes.

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