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Una vez más, la misma escena triste...el mismo bus verde, solo que ahora muy moderno y mucho más cómodo, el mismo aire melancólico, la misma imagen… tú arriba del bus, tu cara que intenta iluminarse con una sonrisa que disfraza tu tristeza, para no aumentar la mía, lo sé. Y yo, yo siempre te miro desde abajo, intento ver tu rostro entre un mar de lágrimas que nublan mis ojos y corren despiadadas por mi cara…hace cuantos años vivimos esta misma escena tu y yo? Cuantos? Desde que tenía siete u ocho años quizás?...ya no se, solo se, que cada vez que te vas, mamá….vuelvo a sentirme de diez años, vuelvo a ver ese bus verde como un gigante con ruedas que te lleva lejos de mi. Solo que esta vez hubo algo distinto, verdad? Abrazada a mi cuello estaba tu nieta, que también lloraba sin consuelo…fue aún mas triste. Tres generaciones de mujeres que se adoran, durante años hemos vivido la misma situación, porque?....porque la vida no es siempre bella, ni siempre justa, porque la vida nos dividió los amores y parte de tus amores estamos acá y la otra está allá, en el extremo norte de esta tierra, lo mismo me pasa a mi.
Y cada vez que te vas, me pregunto si te dije suficientes veces cuanto te quiero, si nos reímos bastante, si pude abrazarte un poco más, si te regaloneé todo lo que pude, si te hice sentir mi cariño. Cada vez que te vas, siento que estuviste muy poco tiempo, que no alcanzamos a hacer todo lo que quisimos, que solo te preparé queque de zanahorias y panqueques con manjar, que me faltó el pie de limón y las sopaipillas pasadas (que te gustan tanto). Cada vez que te vas, mami, vuelvo a pensar que no es justo, que si algo me ha faltado en la vida, es tenerte, justamente…todos los días de mi vida… Y yo se, yo se que fue el destino, la vida, las decisiones…quizás erradas, quizás no, la vida mamá…la vida, yo se.
Y nunca, nuestra relación fue fácil, pasamos períodos malos, me costó entenderte mamita, lo sabes verdad? Sin embargo hoy…a tus cincuenta y cuatro y a mis treinta y tres….somos madre e hija a todo terreno no?...nos reímos mucho (nos cuesta parar de reír), podemos caminar horas sin cansarnos, suspiramos con las mismas películas románticas y nos prestamos libros de un lado al otro…nos deleitamos viendo los rasgos perfectos de Jude Law en la pantalla, mientras saboreamos helado de lúcuma con frutillas y galletitas...placer culpable el helado y solo placer, sin nada de culpa...Jude Law, jaja! Admiramos a los mismos buenos actores y actrices. Nos cuesta comenzar el día, sin un café y queso fresco y podemos consumir miles de bolsitas de te verde al año….nos gusta ponerle cascaritas de naranja al agua de menta en invierno y podemos tomar litros de agua mineral mientras andamos por la calle caminando en verano. Nos encantan las sandalias y los aros originales y “cachurear” en barrios entretenidos de Santiago, nos gustaría ir a cuanta obra de teatro, recital y exposición que se presente…pero no podemos hacerlo muy seguido, tenemos un humor increíblemente parecido y nos basta mirarnos y hacer una seña, para morir de risa (como nos pasó con el “joven refrescante”…jejeje).
Te quiero mami y seguro que intuyes que a esta hora estoy escribiendo para mi blog, pero no creo que sepas que hoy te estoy escribiendo a ti…no se si lo leerás, no se si te he dado la dirección de mi blog (creo que una vez lo hice) y se, que en tu gran respeto por “mi metro cuadrado” (gracias ma), nunca me pedirás que te la dé, pero estas letras, el corazón y las lágrimas que se me escaparon mientras te escribía, son todas tuyas hoy...así que prepara los pañuelos desechables...aunque seguro también te vas a reír.
Que mas te digo? Te amo mami, te quiero demasiado, me diste un Octubre maravilloso, me ayudaste a organizar el desorden de mi casa nueva, me regalaste cortinas hermosas, el viejito pascuero que me trajiste es adorable y seguro me hará llorar a mares en Navidad. Te quiero mamá y cada vez que te vas, siento que no debe ser así, se que llegará el lunes y tu estarás solita allá y yo acá, se que nos llamaremos por teléfono a cada rato y que cada vez que salga y camine por donde anduvimos se me llenaran los ojos de lágrimas...si, hasta que mi sensibilidad vuelva a niveles aceptables...porque al fin y al cabo, cuantos años llevamos en esto?...muchos, cierto y aún así no me acostumbro.
Y ahora está mi niña...tu nieta, que no deja de acordarse de su “abu”, que en las noches me dice “quiero que mi abu, se despida de mi” y ella no sabe...que se me arruga el corazón, cuando lo pide. Mi hija te ama, mamá y yo...yo te quiero aún mas, por eso.
Y ya!...los lagrimones gordos y salados, son señal de que ya me limpié esta tristeza…al menos por hoy. Cada letra y palabra, cada vez que te he dicho que te quiero, me hacen sentir mejor, no queda mas que levantar la cabeza y respirar profundo, “hay que ser valiente mi niña”…así me decían mis abuelas, cuando de niña lloraba porque te extrañaba tanto...y he sido valiente, verdad que si? Pero aún así...cada vez que te vas...vuelvo a tener diez años y veo otra vez a ese gigante con ruedas que te aleja de mi...
Te quiero mamá, te quiero mucho.