3:47 a. m.

A muerte...

Tenemos una noche fresca, solo 14 grados y por primera noche de éste verano incesante tengo las ventanas cerradas casi por completo...fue un dia parcial, dentro y fuera de mi, con generoso viento, para dejarse arrastrar como una hoja, ojalá hasta tus brazos y ese dulce y encantador averno que formamos y alimentamos cada vez que nos fundimos en la lucha cruenta de lo que llamamos amor. Es una noche quieta, más quieta que mil noches pasadas y pese a esa quietud oscura yo estoy aquí, toda luz, completamente despierta y encendida, la piel más suave, el pelo brillando, el aroma de mi sexo en rojo sangre y de sangre roja y violenta brotando...acaso sea eso y toda la quietud afuera y la batalla por dentro, la insomne niña que me vuelvo, la debilidad y la entereza que juegan y me confunden, el amor y la negación del mismo, el deseo de tenerte y la certeza de no poder...todo es producto de la batalla a muerte que llevo dentro, la sangre del calendario que llega, es una evocación permanente de la herida de éste amor. De la foto juntos que nunca tendremos, del fin de semana que no pasaremos, de las vacaciones que solo podemos soñar y los paseos nocturnos por costaneras iluminadas con el sonido de las olas y su alba y caprichosa espuma invitándonos a pisar su territorio de arena y sal. Y si el duelo es permanente? Cuánto resiste la niña insomne y solitaria...Hay una noche quieta afuera y una tormenta de luces y sombras aquí dentro. Mientras las letras me concedan un baile más, estoy a salvo, si ellas quieren danzar entre mis dedos la batalla no está perdida, la locura y los destellos, los estallidos de colores en mi mente, todo tiene una razón escrita, aún si solo yo puedo entenderla, aún si te cuesta a ti descifrarla.

Febrero 3, 2017 
3.45 am

2 piensan así...:

Elena dijo...

POR QUÉ''''


esta melancolía brutal me desarma...



saludos""
compañera de letras.

Evora dijo...

Nunca tu comentario...un abrazo