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El efecto peluche.....Luciano

Cuando era niña y estaba algo triste, de esas tristezas de niñez, que suelen ser poquita cosa para los adultos, pero grandes para quien es niño, acostumbraba a dormir abrazando a alguno de mis peluches. Digo “alguno” porque la verdad es que comencé a dormir con una cebra flacucha y tierna que me hizo mi mamá antes de nacer, mi amada Pepa.


Pepa era mi favorita, porque me había acompañado desde guagua y porque en ella estaban las manos de mi mamá, luego llegó un oso panda peludo y con carita de pena, también regalo de mi mami, así que ya eran dos los favoritos y bueno…con el tiempo se sumó Rosario, una pepona preciosa con pelo de lana color naranjo y largas piernas flacas y su hermano de similares características, regalos de mis abuelas cuando aprendí a nadar. Y claro! Pupi, mi primera muñeca, en esta foto, nos estamos conociendo, ese día cumplí dos años y por mi cara, parece que fue amor a primera vista.

Afortunadamente mi cama era de plaza y media, así que peluches, monos y yo quedábamos muy cómodos. Cada noche era una ceremonia para “acostar” a los regalones, los arropaba, convencida de que, si no lo hacía, sentirían frío. Pero, cuando estaba triste, era diferente, porque elegía a uno de ellos, normalmente mi cebra o mi panda y los abrazaba muy fuerte para llorar y sacarme la tristeza, que casi siempre era por la lejanía de mi mamá que vivía en el norte.

Las noches de lluvia…aún tengo esa imagen tan clara, me sentaba al lado de la ventana, abrazando a mi panda, mientras unos gruesos lagrimones me corrían por la cara. Y era tan reconfortante abrazarlo y sentirme segura al hacerlo…no puedo explicarlo mejor, pero la sensación de “abrazarse a”…cuando se está triste, es deliciosa, cálida y calma.

Bueno, la niñita esa creció, pero al parecer la melancolía y la mala costumbre de llorar cuando llueve se quedo con ella…. Y bueno, con mis 33 bien puestos, todavía me abrazo a un peluche cuando tengo pena o estoy inquieta y no puedo dormir, si!!! ….lo confieso, se pueden reír, que mas da!

Porque conté esta historia?...pues mmmmm…veamos, he pasado por torpes días de tristeza, palidez absoluta y poco sueño y….¿quien creen que me soportó, sin reclamos, ni malas caras?...en efecto! Mi dulce oso, Luciano.

Luciano llegó a mis brazos hace unos cinco años, buscaba algo lindo en una tienda Village y de pronto, ese dulce oso con aire a juguete gastado me conmovió, carita dulce y suave relleno, así que...lo pedí de regalo. Esos típicos ruegos que hacemos las mujeres, cuando recién estamos pololeando claro, después ya nada es igual, así que, ante mis suplicas, pucheros y “cómpramelo, por fis, por fis”…Luciano fue mío.

Cuando supe que esperaba a mi hija, decidí que mis peluches mas bellos y amados serían para ella, entre ellos Luciano, así fue como mi niña durmió con “su oso” durante al menos un año, hasta que se enamoró de un cachorro precioso (también mío) y lo dejó de lado. Fue entonces, que una noche de cielo gris y lluvia, volví el tiempo atrás, me levanté de la cama (donde llevaba horas sin dormir) y fui en busca de mi oso.

Me bastó abrazarlo para sentir esa calidez y paz absoluta que nos permite dormir y calmar cualquier angustia, la misma que sentía de niña.

A veces creo que nunca he dejado de ser niña y que me he visto obligada a ser adulta…espero que alguien más sienta lo mismo o tendré que aceptar definitivamente, que tengo algún tornillo suelto.

9 piensan así...:

Luis dijo...

Muy tierno el relato. No te preocupes, no hay ningún tornillo suelto, al contrario, creo que están todos en su sitio y bien apretados. Además, pienso que es encantador que una mujer tenga alma de niña. Saludos

Anónimo dijo...

Como me gustaria ser ese osito de peluche jajajaj.
Amiga mia, ud, ha sido linda desde pequeñita. Hermosas fotos o hermosa Evora mejor dicho. Cariños.
Soy yo, sólo pude opinar como anónimo. Mi cuenta parece que se fue al diablo jajaj ajaj ajajaj

Hunter dijo...

Parece que logré recuperar mi cuenta, que alivio. Cariños

jobu dijo...

Todos tenemos algo de niñ@s y por muchos años que pasen no lo podemos borrar y pena me da el que lo haya borrado porque es lo que nos da la inocencia, la alegría y la esperanza.
Un besote muy grande porque te lo mereces y otro a tu hija y a Luciano por cuidarte.

Ana R dijo...

Me encantan los muñecos de peluche. Creo que me enternecen ahora mucho más que cuando era niña. Y , sí, tambien me los copro, me los regalo de vez en cuando ...tengo una buena familia de ellos.

Bonito relato, Evora.

Un abrazo

Evora dijo...

Luis....gracias! pero de veras dudo del ajuste de mis tornillos.

Bueno si le parece encantador, estupendo!

Un beso

Evora dijo...

Mi anónimo Hunter....tu cuenta estaba, ves? la tecnología es la que te hace trampas.

Asi que quiere ser osito de peluche? mmmiisshh! (entre nos, creo que serías un osito muy regalón) jajaja!

Gracias amigo, tu siempre subiendome el ánimo...y el ego, jaja!

Besote y abrazo de oso

Evora dijo...

Jobu, recibimos tus besos mi peque y yo. Y a Luciano....se los doy esta noche.

Gracias, un abrazo

Evora dijo...

ana r...volviste!

Parece que siempre los peluches están dentro de nuestras debilidades al momento de hacernos un regalito.


Cariños....te iré a ver.