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Anoche daba vueltas por los canales del cable, cuando me quedé pegada en “Sueño de Amor” donde actúa Jennifer López (estupenda ella) y Ralph Fiennes (bellísimo el) y no diré que me quedé “atraída por la profundidad de la película”, porque de eso no hay nada, es solo una versión más del cuento de “La Cenicienta”, pero es justamente eso lo que me llevó a verla hasta el final.
Porque? Cual es la razón para perseguir sueños de romanticismo, de princesas y príncipes azules? Será que los escuchamos desde tan niñas que están arraigados en la memoria y en la manera en que sentiremos para siempre? Será que de tanto traspasarse de generación en generación y de tanto ver películas llenas de ellos, llegamos a guardar en un rinconcito del corazón (donde la razón no tiene cabida) la esperanza de que los cuentos pueden realizarse? Quien sabe con certeza, pero el hecho es, que en nuestra maravillosa, pero compleja mente femenina, hay algo que es innegable a ojos de cualquiera y es que nos gusta el romance, lo necesitamos, lo buscamos y muchas veces por eso llegamos a tener amantes, reales o virtuales y no por el simple gusto de un cuerpo masculino que nos llene placer (aunque eso nunca está mal! Ja ja!) es mas que eso, es una eterna búsqueda de sentirnos amadas, es querer tener para siempre la sensación de dar “el primer beso” con el hormigueo en las piernas y las mariposas en la guatita, que ello implica, es por sentir aquella belleza inexplicable de las miradas cómplices, cuando uno se mira y se dice todo sin hablar, cuando tu estás en tu escritorio trabajando y “el aparece”, en ese momento, nos filmarían en cámara lenta y dándole énfasis a nuestros ojos y a una dulce y sensual sonrisa, junto con el pelo al viento…..cuantas veces hemos visto escenas así en miles de películas? Y el nos mirará como quien mira la joya mas maravillosa del mundo, como si nosotras fuéramos un criatura angelical e inalcanzable para ellos, como si no pudieran creer que una mujer tan bella, sexy, dulce e inteligente pudiera caer rendida ante sus encantos, que muchas veces no son tantos. No me digan que nunca han querido ser protagonistas de escenas de película como estas, yo si!!! Y en realidad podría darme vergüenza reconocerlo, pero….Si, si, tengo 33 años, me considero bastante madura, pero que mas dá! Soy romántica…al puerco? (por no decir “al chancho” no me gusta la palabra chancho) si, puede ser, pero ya no cambiaré, a estas alturas de mi vida ya no hay vuelta.
Porque escribir sobre esto, nada! Un desahogo, nada más, es que de tanto hablar el tema con otras mujeres, me doy cuenta que la necesidad del romance es generalizada, será por la magia que hay en cada primer flechazo entre un hombre y una mujer, será porque esa magia del primer beso, de la primera vez que hacemos el amor con ese hombre, se va diluyendo con el tiempo y queremos volver a sentirla?
Converso con muchas mujeres respecto a estos temas (sí nos gusta hablar de esto, somos recurrentes) y es cierto, la conclusión siempre es la misma, sabemos que cualquier relación, aunque comience con aires de cuento de hadas, con un príncipe de color azul y vestidos de fiesta en color rosa (porque de niñas amamos el rosa?, mi hija lo adora), con flores, cartas de amor, regalitos hasta en el día del santo, salidas románticas a comer a un lindo restaurante, aunque al comienzo el te arrope con su chaqueta cuando sientas frío y te abra la puerta del auto para subir, te llame por teléfono al menos una vez al día, solo para decirte cuanto te extraña y te ama, te diga a diario lo linda que te ves con cada ropa que te pones y solo viva para mirarte a ti...Inevitablemente con el paso del tiempo, todo eso dejará de ser así y no es culpa de ellos ni de nosotras, es desgaste, uno lógico, uno que no puedes evadir.
Claro siempre se puede combatir la rutina y el cansancio de cualquier relación, pero combatir también agota y muchas veces dan ganas de tirar la toalla y es en ese minuto, cuando nos sentamos tarde en la noche, en el sofá, después de hacer mil cosas en el día, la casa, los hijos, estar linda y sonreír, ser atenta y dulce cuando el llegue, no llenarlo de quejas ni problemas de una vez, porque ellos también tienen sus rollos (créanme que si), es en ese minuto, cuando nos quedamos pegadas en películas como esta y como muchas otras, como esas ochenteras comedias románticas de Tom Hanks y Meg Ryan, que siempre nos arrancan suspiros o en la versión moderna de Romeo y Julieta o en Titanic, donde además está el tema de la diferencia de clases sociales (otro ingrediente infaltable de las películas románticas), está Otoño en Nueva York, donde Richard Gere, mentiroso y mujeriego (todo un “pastel”) termina enamorado perdidamente de una chica transparente y buena, mucho mas joven que el, Wynona Rider, dejando su “vida loca” para estar a su lado en sus últimos meses de vida, porque ella está gravemente enferma del corazón y por mas que intenta salvarla, ella muere. Para que hablar de Ciudad de Angeles (una de las mas lindas peliculas de amor, para mi gusto) con Meg Ryan y Nicolas Cage, que mas bello y romántico que un “Angel Enamorado”? un ser maravilloso e inmortal, enamorado de una mujer que no puede verlo ni sentirlo, pues los ángeles no pueden tocar, un hombre que en la práctica es absolutamente virgen (si! ya se, solo pasa en las películas) y que no sabe lo que es “sentir” las manos de su amada recorriendo su cuerpo y menos el extraño e indescriptible placer de un orgasmo. Bueno “por amor” este ángel decide arrojarse al suelo desde las alturas de un edificio, pues solo así volverá a ser mortal, para estar con ella y envejecer juntos, maravilloso no? Pero bueno hay un solo detalle, después de tamaño esfuerzo y de esa hermosa muestra de amor, su amada termina muriendo luego de un accidente donde la atropellan, sin que el pueda hacer nada a pesar de su cercanía con Dios.
No se, si a los hombres les pasará algo parecido, (no lo creo) pero con amigas hemos descubierto que además las mujeres tenemos una divertida capacidad para “ponernos en el papel”, es decir, estamos viendo por ejemplo El diario de Bridget Jones, chica dulce y bella, pero sin ser una top model, mas bien rellenita y sin la perfección que suelen tener las divas de las películas románticas y somos capaces de mirar la pantalla y cambiar el rostro de Colin Firth, el tipo ni tan lindo, pero bueno, excesivamente respetuoso, responsable y correcto que Bridget ama (Uy! esa descripción me resultó tremendamente familiar) por el hombre que nos quita el sueño, aunque su rostro guarde una gran distancia con la del actor no? Y es más, siempre podremos imaginar que somos nosotras las que protagonizamos la historia y podríamos morir si fuera por nuestra causa, que se pelean Colin Firth y Huge Grant en la película, es más, yo me he encontrado soñando despierta con la forma en que reaccionaría si “el” me tomara por la cintura, me mirara a los ojos y me dijera “te amo” sellando la escena con un beso de esos de antaño, donde te dejaban caer suavemente, mientras te aseguraban por la cintura y ellas rodeaban al amado con sus brazos.
En fin, podría estar escribiendo sobre películas románticas por varios días, pero no quiero dar la lata, solo me atreveré a gritar que “Sí!!!, yo quiero un amor de película! Aún quiero que llegue mi príncipe a caballo (aunque sea uno de cuatro ruedas) y con flores, (en vez de espada), se pare en mi antejardín (porque balcón no tengo) y me diga, “he venido a rescatarte de dragones, ogros y madrastras para llevarte conmigo a mi castillo”, me besará y viviremos felices para siempre…..
Soñar no cuesta nada, no?
Para acompañar este post dejo "Tell Him" de Vonda Shepard, mmm...quizás eso deba hacer, decírselo.