
Me voy al mar
A dejar mis huellas en la arena
A construir castillos soñados
Y a esperar que la marea se los lleve…
Me sentaré a disfrutar de un beso cálido
Entre el sol y el mar, al atardecer
Y quizás hasta sienta celos
De las caricias azules que vienen y van
Desearé ser tu sol amado
y la locura de tu impetuoso mar
Oleaje de pasión inquieta
Aroma cargado de sal
Me voy al mar….
Detrás de las palabras...
Blogs que leo, gente que quiero...
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Tiempo = Esperanza
Otros dias, otras letras
Quien anda ahí?
The Game - Andreas JahnSi me dejarás a la deriva
No quieras enloquecer mis sentidos
Para después escapar de mis besos
Quieres jugar este juego, pero te asusta
Ya respondí tu pregunta, dije claro, “si quiero”
Y si digo quiero, es porque lo quiero todo
Entonces?
Recórreme, háblame, susúrrame,
Mírame profundo, siente mis aromas
Busca en cada línea de mi cuerpo
Toma de mi lo que quieras
Y yo, yo te espero desnuda….completamente
Desnuda el alma, desnudo mi cuerpo
Ambos con ansias de tu descubrimiento
Hay una hoja de papel en blanco
Palpitando mientras espera
La tinta de tu pluma…el negro espesor de tus letras.
Dulcemente pasó el viento por mis labios
Se paseó por mi cuerpo cansado
Cansado del descanso
Cansado de tu falta
Dulcemente bailó mi pelo suelto
Al compás de este viento desnudo
Y silbaba insistente sus notas
Y traía consigo tu nombre
Dulcemente bajé la mirada
Y dejé soñar a mis ojos
Lo que no pueden mis manos
Lo que no ha bebido mi boca
Hay noches de viento cansado
Como las hay de cálida brisa
Hay amaneceres en tonos pastel
Y mañanas grises de nubladas tristezas
Dulcemente juego con las letras
Las mismas letras con que nos amamos
Las que llevan mi nombre a tu cama
Donde tu cuerpo en mis letras descansa….
pero también cuentan miradas, estrellas, risas, sol
Te cuento, que mis manos nunca se cansan,
de buscar caricias imposibles
Te cuento que cuento días
Te cuento que canto canciones
Te cuento que no te olvido,
que intento y no consigo….
Que a veces consigo, pero me canso de intentar
Te cuento que hay noches que te sueño
Y otras…que no
Como hay mañanas en que recuerdo
el almíbar de tu voz
Te cuento lo que no puedo
Te cuento cuanto te quiero
Te cuento de un beso que pasó con prisa
Y un temblor que lo siguió
Te cuento el cuento de una princesa, una “princesa de la luz”
un cuento donde había un príncipe…uno que no era azul.

Curioso silencio, juega a mi alrededor,
Va de un lado al otro, inquietando sentidos con su mudo andar
El silencio me trae tu nombre, tus ojos dormidos,
la firmeza de tus manos en mi cintura,
las líneas de tu espalda….que no conozco.
Aquella tarde…
Tarde lejana, tarde tardía, tarde esperada,
Beso nervioso, deseo intenso, tan intenso el deseo como dormidos tus ojos….
Y aún no se, si cuando me miraste, realmente me viste
Si solo me dejaste pasar o fue difícil.
Hoy he vuelto a sentirte
Silencio curioso, música que compartíamos, letras entre nosotros,
Letras que son privilegio de mi memoria, mas no de mis ojos,
Pues de tantas palabras no quedo ninguna
Y no es poesía, no hay versos, es solo el recuerdo, la memoria viva,
La dulzura de sentimientos que se reconocieron tarde
Los deseos de tus besos, de tu aroma, de tus manos,
Las ganas de reír contigo, de compartir espacios, días
El gran placer… de oír tu voz.

Porque tengo tantas formas como maneras de sentir
Porque cada vez que sufro, río, bailo, grito, amo, acaricio...
soy un color diferente y, quien pueda creer
que solo me he vestido de tristeza y lágrimas,
afortunadamente se equivoca.
Y los dolores pasan y la que lloró con el alma se duerme
(no se va, solo duerme) y llega otra, una apasionada,
aquella que vibra con la piel del que ama,
la misma que seduce y besa con labios de miel,
y en tan solo unos minutos, ella también desaparece…
Porque ahora mis manos se vuelven de algodón
y mi voz se hace arrullo de cuna… para acariciar la carita mas dulce,
para cantarle a la niña de mi alma
Y en ese instante soy toda la ternura, toda sonrisa, puro amor...
del amor más puro, soy su “mami dulce” y…
”te amo con todo mi corazón de amor, mami”
Habrá algo mas bello en la vida?
Y como la vida es vida y siempre...siempre, sigue
también pienso en el mar y en los días de playa que vendrán
y cierro los ojos e imagino mis pies hundiéndose en la arena
puedo oler la sal, escucho la risa de mi hija…
Y la veo corriendo hacia la orilla del mar,
con su traje de baño a rayas y su pelo hecho moñito…
Es así, se puede tener el corazón algo arrugado
y el alma un tanto apagada.
Y aún así, debo reconocerlo…me siento afortunada y feliz.
Es más que eso…se hace polvo, se desintegra,
pero todo el dolor y la tristeza se funde,
con las sonrisas y los besos dulces de la niña de mi alma
y como si la vida y la magia brotaran de su carita alegre,
hoy vuelvo a ver en colores, sin olvidar mi búsqueda,
mis preguntas...sin olvidar.
Y estás tú, el amor de tus manos firmes, pero suaves,
las mismas que toman mi cara, mientras me besas entre lágrimas…
Y si, me dejo envolver por tus brazos para contarte mi dolor y me refugio en tu pecho para secar mi cara salada y me dejo amar con ternura y pasión, mientras olvido la tristeza y recuerdo que también hay amor.
En tan solo unos días sentí tanto….
el peso de un silencio eterno, la ambigüedad de las intenciones,
las razones que no bastan, las preguntas que me hago,
las que ya no quiero hacer, mis ojos cansados del llanto que fluye sin permiso, porque aún no consigo hablar sin llorar.
Y está mi madre, a quien amo, su voz en el teléfono, sus palabras que siento sinceras… porque yo quiero creerte mamá, quiero confiar otra vez, que jamás dejaría de quererte como te quiero, que nada ha sido fácil entre nosotras, pero el amor soporta tanto y nunca se cansa de dar oportunidad…se que me protegías, mami, lo sé.
La búsqueda recién comienza, sueño con tu nombre, imagino tu rostro, me duele tu falta, más aún ahora, que se que me querías, que amabas a mi madre. Y si, sigo pasos invisibles y no tengo a que aferrarme….camino con el corazón desnudo y la palabra “fusilado” hace arder esta herida y enrojece mi memoria, pero sabes?
…..sigo pasos invisibles
y no tengo a que aferrarme,
camino con el corazón desnudo…
cargado de amor.
Pero la vida nos da y nos quita siempre, al parecer jamás ganamos algo sin perder un poco de otra cosa y en el mismo momento en que estoy mirándote y hablando contigo, me cuentas algo que mi mente y mi corazón no son capaces de entender sin sentir un profundo dolor, escucho tus palabras dichas con suavidad, se que no las dijiste para causar tristeza, pero es inevitable. Y al secarme las lágrimas y tomar un segundo vaso de agua, logro volver a pensar y coordinar de nuevo las palabras….¿es cierto lo que acabas de decir?.....duele, duele mucho ¿porque nunca nadie me lo dijo antes?.....porque mi madre no pudo decírmelo? ¿Por qué? Demasiadas preguntas que no hago, porque no te corresponde a ti responder y duele la mentira, duele la falta de confianza, arden las heridas de niñez, cuando trataba de encontrar el motivo para la falta de cariño de tu familia, papá. Ahora es tan claro, por eso jamás pudieron quererme, por eso el tiempo que viví contigo y tus hermanas fue tan duro, tan falto de cariño.
Es extraño, todo tan gris y difuso, ahora que he “recuperado a mi padre”, resulta que en esencia….no lo eres. Dices que yo ya existía cuando conociste a mi madre, dices que solo te bastó verme para enamorarte de mi y amarme con locura, dices que accediste a darme tu apellido por amor, por un enorme amor, porque te conquisté al instante, porque me quisiste de inmediato…….y yo, papi, agradezco tanto que lo describas así, valoro tanto que insistas con tu amor, porque dicho de esa forma, me siento algo menos engañada, algo menos vulnerada, un poco más agradecida de la vida, pero a la vez surge como un grito estridente, dentro de mí la necesidad de saber, si! ¿Quiero saber quien fue o es mi papá?.......desde niña todos siempre me decían que yo era idéntica a mi mamá, pero ahora quiero y necesito saber ¿quien era el?, hay rasgos suyos en mi?.....mi personalidad se le parece?, te quiso mi verdadero padre, mamá?, se amaron o solo fui un accidente? Hasta ahora solo se, que si, se amaron mucho, que el estuvo presente los primeros meses de embarazo, que quizás alcanzó a acariciar tu barriga, mientras yo crecía dentro. Se tan poco y necesito tanto conocer más.
Y mientras todas estas preguntas, se mezclan con las respuestas imprecisas y vagas de ese hombre que está sentado frente a mi, a quien toda mi vida creí mi papá (aunque así fue, bueno o malo, el fue mi papá) mientras mi cabeza se llena de dudas y mi alma se nubla y entristece por la decepción que siento al comprobar que las mujeres que me forjaron como ser humano, a las que les debo en gran medida mi manera de ser y pensar, ellas mis viejitas amadas y mi tía, no pudieron contra la voluntad de mi mamá, para ocultar una verdad que yo tenía todo el derecho a saber, me ahogo en lágrimas, que seco rápidamente cuando mi hija entra en la casa y me pregunta algo o me pide agua. Ella juega feliz con su primo, ella todo pureza, una niña bella y dulce que aún no sabe que hasta los padres a veces podemos llegar a mentir y callar verdades, mi niña alegre y juguetona…y yo la miro y me prometo en silencio que jamás le mentiré, que no tendré secretos que puedan afectar su vida, que como hasta hoy hago, seré consecuente, seré sincera, cumpliré mis promesas, te amaré incondicionalmente hija mía y espero desde mi alma, jamás causarte la pena y el dolor que mi mamá me está haciendo sentir hoy.
Esto lo viví hace pocos días, siempre supe que tenía que escribirlo, porque sería la mejor forma de asumirlo, enfrentarlo y sobre todo de calmar un poco la pena y el dolor que han invadido mi corazón, me he llenado de dudas, de incertidumbres, de inquietud, de ansias de saber más, de miedo porque quizás ya sea tarde para “saber”, pero no descansaré en mi intento. Demoré unos días en decidirme a llevar mi experiencia y mi sentir al “papel virtual”, pero ahora se que debo hacerlo, me siento un poco mejor, estoy en un difícil proceso de asumir esto, de conversar con mi tía, quien me ha contado todo lo que sabe y recuerda (que no es mucho) y ahora debo enfrentar lo que me resulta mas difícil, la conversación con mi mamá, que se hace mucho mas fría porque deberá ser por teléfono, ya que nos separan 1.800 kilómetros de distancia.
Por ahora, solo tengo un nombre y una ciudad…..Jorge Rosales, Temuco. Si existes, te busco y buscaré, tal vez solo para ver tu rostro. Si es cierto lo que me han dicho, lo que me hace doler el alma, si es verdad que fuiste asesinado los meses siguientes al golpe militar, mientras yo nacía….de todas formas te buscaré, mi corazón morirá un poco de pena y se me apretará el pecho mas de lo que hoy está, pero necesito saber que pasó contigo.
Los fines de año, siempre son acelerados, pero ahora que mi hija está en el jardín, mucho más, hay que preparar disfraces para el acto final y la graduación, ayudar a organizar la fiesta de Navidad y asistir a cuanto evento se realiza, como el paseo al zoológico, que fue el miércoles 6 y que definitivamente resultó una prueba para los nervios de las dos mamás y “el” papá que pudo asistir. Se imaginan subiendo en funicular y recorriendo los sube y baja del zoológico con 20 niños?....nada fácil y menos si dos de esos veinte son verdaderos íconos de la porfía, los manotazos, las patadas y las peleas. Me encantan los niños claro que si!, pero no si le pegan a mi hija, no si tiran sus gorros a la jaula de las cebras y menos si se arrancan corriendo cerro abajo………juro que por momentos los hubiera dejado encerrados con algún pobre animal, que de seguro hubiera terminado siendo víctima de estos “angelitos”.
Bueno, cada vez que se acerca un cumpleaños me lleno de nostalgia, extraño a mis adoradas abuelas, que ya no están conmigo, como quisiera volver a comer esa torta casera que me hacía mi Nina, cada año….biscochuelo esponjoso y suave, remojado con jugo de naranja, delicioso manjar hecho en casa, mermelada de frambuesa y merengue decorado con bolitas de colores y palitos de chocolate…mmmm que rica era! Y más aún, al día siguiente. Siguiendo con la lista de “extrañar a”, sí, claro que si!....en mis cumpleaños extraño a mi mami, no paso un cumpleaños con ella desde que tenía creo que….ocho o diez años (para quienes no saben del tema, vive en Iquique desde hace unos 26 años) y jamás en esta fecha puede venir a Santiago por el cierre de año escolar de mi hermana que es un tanto rebelde, no se si con causa o sin ella, pero lo es (te amo Bea, pero eres una chica….mmm “complicada”, mi niña) y bueno menos la puede dejar sola, ahora que tiene 16 años, pololea y que mi papá tiene una lucha atroz con el trabajo y los estudios de perfeccionamiento que le han costado sueño, mal humor y cansancio, pero que ama.
Como la vida suele repetir las historias, mi pareja está casi en las mismas circunstancias que mi papá, así que, digamos que la semana anterior a mi cumple, no fue precisamente “agradable”, mucha cara larga, poca conversación y una que otra discusión, por tonteras claro!...pero soy mujer, ultra sensible y me afectan las caras largas, los malos humores y los desatinos masculinos, me afectan normalmente, así que más aún si es días antes de mi cumpleaños.
Pero bueno, los días pasaron y las caritas largas se acortaron, volvieron las sonrisas, los cariñitos y los abrazos, llegó el fin de semana (que comenzó el Jueves en la noche) y pasadito de las doce cuando ya era 8 de diciembre, “el” me canto mi “Feliz Cumpleaños”, me amó como nunca y me hizo “cucharita” para dormir…..y para que vean que las mujeres no somos tan complicadas ni exigimos tanto…con eso me hizo muy feliz.
Ahora que mi día pasó, después del asado, las cervezas, el pisco sour, los amigos, las risas, las bromas, los llamados telefónicos (los saludos que recibí y los que esperaba, pero no llegaron) los regalitos, la torta y la alegría, solo me queda agradecer….por que tengo un año más de vida, no un año cualquiera. Tengo un año más para vivir, para amar, para entregarme con todo (inevitablemente), para ver crecer a mi hija, para llenarla de besos, para oler el aroma de su piel (algo único, en cada niño), para sentirme querida y amada por mi familia, la que está cerca y que cantó el cumpleaños feliz conmigo y la que está en el extremo norte de mi Chile y que me cantó por teléfono, para agradecer por estar sana, para recordar las tortas de mis abuelas y los paseos con ellas a tomar helados y al cine para celebrar un año mas de vida, cuando era una niña.
Extrañé mucho en estos días, personas, amores, sensaciones, olores, sabores, vientos, nubes, paisajes ya vistos, todas estas cosas lejanas, todas ya pasadas, pero todas tan bellas que hay que permitirse recordarlas y añorarlas.
Han pasado los días, han ocurrido muchas cosas, en mis días y en la vida de nuestro país (tengo que reconocer que tanta división, me hace sentir algo de miedo), no tuve ganas de escribir antes de hoy, es curioso, sentí que tenía muchas cosas que quería contar, pero me he sentido tan cansada que simplemente no me daba el ánimo, he estado de carreritas para todas partes, las cosas de mi hija han ocupado casi la mayor parte de mi tiempo, he estado haciendo de “viejito pascuero”, al menos ya tengo la primera bicicleta de mi hija comprada y de los colores que ella quería, ayer fuimos juntas al mall y pudo ver y conversar con el Viejito Pascuero!...estaba tan emocionada mi niña!....la observe durante esos minutos hablando con este abuelito disfrazado (que para los adultos no existe) y vi su carita llena de asombro y sentí su alegría y emoción cuando le contó que se portaba bien, que se comía toda la comida y que hacía sus tareas del jardín, para después contarle que quería una bicicleta y un micrófono para cantar. Se ve tan hermosa y alegre en la foto que se tomó con el pascuero….y serán los 33 que hacen que me emocione solo de mirarla, será que algún día, años atrás, cada uno de nosotros sintió esa misma emoción y asombro, cuando pasábamos por la plaza de armas de Santiago y veíamos a un Viejo Pascuero, con un traje gastado y desteñido y un trineo que no tenía nada de mágico y que en vez de Rodolfo el reno, tenía unos caballitos de madera, pero que igual nos hizo sentir (al menos a mi) que existía esa magia tan linda de esta fecha, de la Navidad.
Si estoy demasiado nostálgica, lo siento, pero cumpleaños y navidad es una suma de emociones que me ocurre cada año y que no puedo ocultar….así soy.
Me acompañé de esta hermosa canción de Mecano, mientras escribía...si, Sentía.
sus ojitos buscan y se asombran con todo lo que ven
chiquita alegre, carita dulce, nariz pequeña…la vida en ti.
Mi niña adora ciertos bichitos, el orden de preferencias es claro, chinitas, mariposas, chanchitos de tierra y la última “mascota”…una polilla a la que le puso “pulguita”.
Cuando encontramos una chinita, ella la pone en una cajita que llena con hojitas de cardenales y flores y la observa, la disfruta, se ríe con ella, cuando la chinita quiere irse, ella suavemente la empuja de nuevo adentro con su dedito. Le digo que ya quiere irse, pero mi peque no quiere dejarla, hasta que….la chinita simplemente vuela. Cuando eso pasó, las primeras veces, ella lloraba y lloraba sin consuelo, hasta que un día le dije, que por cada chinita se iba volando, el cielo le regalaría otra… y eso la calmó, pero con cierta inquietud.
Como a veces, las mamás contamos con ciertas “ayudas mágicas”, justo el mismo día en que su chinita se fue, por la tarde encontramos otra en una toalla que se secaba al sol….la llamé para que la viera y se puso tan feliz! ¡Mami, mami, el cielo me regaló otra chinita!
El sábado estábamos en la feria, comprando verduras, de pronto me dice ¡mami hay una chinita en el zapallo! El cielo me la regaló! La tomé en mi mano y la puse en la suya, la chinita cayó al suelo y justo cuando se trataba de voltear…..una señora la pisó!! Mi hija estalló en llanto, y se enojo con esta señora, que no tenía idea alguna, del tremendo crimen que había cometido, me costó tanto consolarla, así que le prometí que iríamos a la plaza para ver si encontrábamos otra chinita. Como no pudimos encontrar otra, un heladito de chocolate alivió su pena.
Por la tarde encontró un chanchito hecho bolita y lo puso en un plato de su juego de tacitas, desde que lo vi, me pareció muerto, pero ella esperaba que el chanchito “se despertara” y caminara, en un momento de descuido de mi niña, le cambié el chanchito muerto por uno muy inquieto. Se puso muy feliz y me dijo ¿ves mami? te dije que estaba dormido y ahora se despertó!
En la noche, al acostarla, vio un pequeño bichito tras un peluche, en su repisa. Yo, que mato cuanto bicho veo en el dormitorio de mi hija, estaba a punto de aplastarlo, cuando ella me dijo ¡no mamita, no!, que bichito es? Es una polilla mi amor, una chiquita….y pican las polillas mami? No mi amor, no pican….entonces déjala ahí mami, deja que duerma ahí, es mi amiga, tu amiga mi amor?, si poh mami y la llamaré “pulguita”.
En la mañana del domingo, lo primero que me pregunta es si está su polilla pulguita ahí. Movimos los peluches, pero ya no estaba, se puso triste y quería que volviera. Le conté que a las polillas no les gusta la luz del día, así que seguramente se había ido a esconder y que en la noche aparecería de nuevo. Confiando en que se le olvidaría, pasó el día…..cuando eran cerca de las ocho de la tarde, gritó ¡Mami, mi pulguita apareció!......si, así era, otra polilla estaba en el techo de su dormitorio, igual a la que habíamos visto el día anterior. Tenías razón mami, mi amiga volvió ahora, porque ya no hay tanta luz……y quien dice que mi hija no tenía razón y era su amiga polilla otra vez?
Es tan fácil darle a la vida de los peques un poquito de magia y mostrárselas un poco más bella, de lo que puede ser en realidad, al menos mientras sea pequeñita, así quiero que sienta mi niña.






